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Qué hace esta herramienta
El filamento parece barato por bobina y caro por pieza, y casi nadie conecta ambas cosas. Esta calculadora de coste de filamento hace esa conexión: escribes el precio de la bobina, el peso de la bobina y el peso de una pieza, y te da el coste por gramo, el coste en filamento de esa pieza y cuántas piezas completas saldrán de una bobina. El resultado es el coste solo en filamento, que es el número que necesitas para poner precio a una pieza, comparar materiales o decidir si una bobina más barata lo es de verdad.
La herramienta funciona en tu navegador, sin cuenta. Es sencilla a propósito, porque la parte del coste en filamento de una pieza es una cuenta sencilla, y las complicaciones, electricidad, piezas fallidas y tu tiempo, se añaden mejor después con los ojos abiertos que escondidas dentro de un número mágico.
La fórmula, en palabras sencillas
El coste por gramo es el precio de la bobina dividido por el peso de la bobina. Una bobina de 20 unidades con 1.000 gramos cuesta 0,02 por gramo. Una pieza de 50 gramos cuesta, por tanto, 1,00 en filamento. La misma bobina da veinte piezas asÃ. No hay nada más, y por eso la herramienta puede ser exacta con la parte del filamento mientras reconoce con honestidad que el coste total de una pieza es mayor.
La comparación útil es el coste por gramo, no el coste por bobina. Una bobina de 15 unidades con 750 gramos cuesta 0,02 por gramo, exactamente lo mismo que la bobina de un kilo de 20 unidades, asà que ninguna es una ganga. Una bobina de 17 unidades con 1.000 gramos cuesta 0,017 por gramo y sà es más barata, aunque cueste más que la bobina de 750 gramos. Quien compara precios de bobina sin dividir por el peso paga más por pieza sin darse cuenta.
Un ejemplo resuelto
Toma un caso práctico: vendes macetas pequeñas que pesan 80 gramos cada una en PLA, y tu bobina cuesta 22 por 1.000 gramos. El coste por gramo es 0,022, asà que cada maceta cuesta 1,76 en filamento, y una bobina da doce macetas completas, con 40 gramos de sobra. Si vendes la maceta a 8, el filamento es el 22 por ciento del precio, lo que deja margen para electricidad, embalaje y tu tiempo. Si la vendes a 3, el filamento solo ya se come el 59 por ciento, y la pieza probablemente pierde dinero cuando cuentas todo lo demás.
Ahora cambia una variable: la misma maceta en un filamento de gama alta a 32 por kilo. El coste por gramo sube a 0,032, cada maceta cuesta 2,56, y la bobina da las mismas doce macetas. El material de gama alta añade 0,80 por maceta. Que valga la pena depende de lo que compre ese extra: mejor acabado, un color que no se consigue de otro modo, o una propiedad del material que la bobina barata no tiene. La calculadora convierte esa decisión de una sensación en un número.
Qué deja fuera el coste en filamento
La electricidad es el siguiente gasto en importancia, y varÃa con el tiempo de impresión y los precios locales: una impresión de diez horas con cama caliente puede costar más en luz que en filamento. Luego vienen las impresiones fallidas, que toda impresora produce, los soportes y bordes que se imprimen y se tiran, y el desgaste de boquillas y camas. Una regla sensata para poner precio como aficionado es duplicar el coste en filamento como primera aproximación del coste real, y luego afinarla cuando hayas seguido unas cuantas impresiones reales.
Tu tiempo es el gasto que más se olvida. Laminar, arrancar, vigilar, quitar soportes y rematar una pieza puede llevar más tiempo que la impresión misma en piezas pequeñas. Si vendes piezas, decide un precio por hora para ese trabajo y súmalo de forma explÃcita. Una calculadora que fingiera incluir todo esto en un solo número estarÃa adivinando; esta te da la cifra sólida del filamento, y tú añades el resto con honestidad.
Consejos para piezas más baratas
La palanca más barata suele ser el peso, no el precio de la bobina. Vaciar un modelo, bajar el relleno del 30 al 15 por ciento en una pieza decorativa, o encoger una pieza un 10 por ciento, lo que recorta el peso en un 27 por ciento, ahorra más que buscar una bobina 2 más barata. Después, compra el peso que de verdad usarás: una bobina de un kilo que pasa un año guardada absorbiendo humedad sale peor que una bobina pequeña y fresca, sobre todo para nylon y PETG.
Por último, pesa tus piezas. Las estimaciones del laminador son buenas, pero suponen una extrusión perfecta, y las impresoras reales extruyen un poco por encima o por debajo. Pesar cinco piezas terminadas y promediar da un peso de pieza en el que confiar, y usar ese número en la calculadora mejora todas las estimaciones posteriores. Esto es un estimador educativo, y el manual de tu impresora y las indicaciones del fabricante del filamento siempre mandan en temperaturas, materiales y seguridad.
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