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El acorde que apunta a otro lugar
En Do mayor, la única dominante verdadera es Sol7, que tira hacia Do. Pero las canciones necesitan constantemente atracción hacia otros acordes: hacia Rem al inicio de una frase, hacia Lam en un puente, hacia Fa para un impulso. Un dominante secundario toma prestado el poder de una dominante real y lo dirige a un acorde que no es la tónica. En Do mayor, La7 es la dominante de Rem, aunque La7 no esté en Do mayor en absoluto: La7 contiene Do#, una nota fuera del tono. Toca La7 seguido de Rem y oirás el mismo tipo de resolución que oyes de Sol7 a Do, solo que apuntando a un nuevo destino. Esa atracción prestada es toda la idea, y se escribe V/ii, que se lee “cinco de dos”, es decir, la dominante del acorde ii.
Cada acorde diatónico excepto la tónica puede tener un dominante secundario, y esta calculadora lista los siete para tu tono. En Do mayor son: V/I es Sol7, la dominante real; V/ii es La7, que tira a Rem; V/iii es Si7, que tira a Mim; V/IV es Do7, que tira a Fa; V/V es Re7, que tira a Sol; V/vi es Mi7, que tira a Lam; y V/vii es Fa#7, que tira a Sidis, que se usa rara vez porque un destino disminuido es un lugar débil donde aterrizar. FÃjate en el patrón: cada dominante secundario es un acorde mayor o de séptima dominante cuya raÃz queda una quinta por encima de su destino. Esa es la receta. Toma cualquier acorde destino, sube una quinta, construye un acorde de séptima dominante allÃ, y tienes su dominante secundario.
Cómo usar esta calculadora
Elige tu tono y la herramienta muestra la tabla completa: cada acorde destino, su trÃada y su acorde de séptima dominantes, y las notas de la dominante. Empieza por V/ii y V/vi, los dos dominantes secundarios más usados en la música popular. En Do mayor, toca Rem solo, luego toca La7 seguido de Rem, y siente cómo La7 hace que Rem suene como una llegada en vez de un acorde más. Luego prueba Mi7 seguido de Lam. Esa pareja, V/vi a vi, es el sonido de un puente que se eleva hacia una sección nueva. Cuando esas dos parejas se sientan naturales, recorre el resto de la tabla de la misma forma: primero la dominante, luego el destino, escuchando siempre la resolución.
Los dominantes secundarios también se encadenan. Re7 tira a Sol, y Sol7 tira a Do, asà que Re7, Sol7, Do es una cadena de dominantes que caen por quintas hacia la tónica. Las cadenas más largas, como Mi7, La7, Re7, Sol7, Do, bajan al oyente por una escalera de quintas, y cada paso se siente inevitable. Los estándares de jazz se construyen con cadenas asÃ, y reconocerlas convierte una hoja de acordes que asusta en una escalera sencilla. El analizador de progresiones te ayudará a detectar dominantes secundarios en canciones que ya tocas: cualquier acorde de séptima dominante que no sea el V propio del tono probablemente sea un dominante secundario, y su destino suele ser el acorde siguiente.
Úsalos con moderación
El peligro de los dominantes secundarios es el abuso. Cada uno añade tensión y color cromático, y una progresión llena de ellos suena inquieta, como una historia que no deja de presentar personajes nuevos. Un dominante secundario por frase basta en la mayorÃa de los estilos, y dos seguidos deben ser un efecto deliberado, no un hábito. Recuerda también que la nota cromática de un dominante secundario, como el Do# de La7 dentro de Do mayor, exige cuidado con la melodÃa: si la melodÃa se queda en un Do natural sobre ese La7, el choque sonará como un error en vez de un color. Escribe o elige melodÃas que respeten las notas de la dominante, o mantén la dominante breve, y la atracción hará su trabajo con limpieza.
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